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La reacción de mis cercanos

Tristeza, pena, rabia, injusticia e incredulidad. Un milagro es posible!.
Pero pese a eso, algunos con gran apoyo y tomándolo como un embarazo “normal” y otros viéndolo de lejos, muy temerosos y tristes.

Andrea y Gabriel

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Por lo comentado al principio, cuando la familia y amigos supieron que seriamos padres, la felicidad fue compartida por todos y por lo mismo la noticia de su diagnóstico fue muy triste y dolorosa, hubo diferentes reacciones, la mayoría se acercó muchísimo, mostrándonos su apoyo y preocupación a diario, otros se alejaron aunque hoy comprendemos que en muchos casos no fue por falta de interés sino que por no saber que decir o como contenernos. Nuestros padres, los abuelos, se mantuvieron presentes a cada momento y cada vez que lo necesitamos, aunque en silencio sufrían también.

Denisse e Iván

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“(…)… al otro día fuimos a decirles a los que sabían, mi papá se fue al patio a llorar, nos arrasó a todos, pero se notaba que todos trataban de no derrumbarse frente a nosotros, miré a mi papá y le dije no sé de dónde, mintiendo: “no te preocupes no me voy a morir con esto”, cuando mis amigas me visitaban hablábamos de otras cosas, agradecí tanto cada visita, cada salida, que me sacara de mis pensamientos”

Stefania, mamá de Trinidad

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La mayoría de las reacciones fueron llenas de amor y calidez. Aunque algunas fueron torpes y a veces algo livianas, siempre notamos una buena intención tras ellas. Mi mamá estuvo pegada a mí todo el tiempo y a mi papá nunca lo vi tan conmovido. Mis hermanas y hermano sufrieron conmigo. Y creo que para algunos cercanos y amigas, el proceso fue tan fuerte, que Benito se volvió parte “maestra” de sus propias historias. Hoy tengo lazos mucho más fuertes con algunas personas, que se mostraron enormes durante la dificultad.

Algunas personas llegaron con datos de sanadores o intermediarios milagrosos, otras mencionaron “evitar el sufrimiento” y recurrir al aborto. Ninguna de esas dos opciones fueron acogidas: Benito tenía una malformación y no lo íbamos a querer ni cambiar, ni eliminar, por ello. Simplemente, lo íbamos a querer.

Blanca

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La reacción de mis cercanos, familiares y amigos, fue muy diversa. Personas que yo esperaba que tuvieran una gran sensibilidad por este tema, se bloquearon y no supieron enfrentar esta mala noticia. Por otro lado, personas a las cuales de hecho había considerado ya bastante alejadas, se acercaron con su apoyo y comprensión de una forma muy cuidadosa y de mucha ayuda.
Con el tiempo pude entender el gran dolor que sufrieron las personas más cercanas e intenté ser también comprensivo de las diferentes formas de apoyo que podía recibir en este difícil momento.

Daniel

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